| Los efectos Preventivo-Medicinales del Taijiquan sobre el Sistema Respiratorio |
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| Entre
las enfermedades del sistema respiratorio tenemos las infecciones de las
vías respiratorias, la traqueitis, el asma bronquial, la tuberculosis
pulmonar, etc. Sin embargo, la más frecuente y que todos hemos padecido
alguna vez en la vida es el resfriado común. El resfriado lleva aparejado
congestión nasal, dolor de cabeza, dolor de garganta y fiebre; y
puede provocar otitis, rinitis y neumonía. Más raramente puede
ser el origen de traqueitis de evolución tórpida, amigdalitis,
enfisema pulmonar, cardiopatía de causa pulmonar e incluso causar
nefritis y artritis aguda entre otras complicaciones.
De ahí sabemos que el resfriado puede ser el origen de miles de enfermedades. Al reducir los riesgos de padecerlo también se están reduciendo las posibilidades de contraer una serie de enfermedades relacionadas con él. La práctica del Taijiquan nos ayuda a fortalecer nuestras defensas y a prevenir el padecimiento de resfriados que pueden provocar las dolencias citadas. ¿Cómo ayuda el Taijiquan a prevenir las enfermedades del aparato respiratorio y a mejorar la función pulmonar? Si practicamos con frecuencia deportes al aire libre, nuestro sistema inmunológico se fortalece notablemente, a la vez que adquirimos una mayor adaptabilidad a las variaciones de temperaturas externas. Ante la amenaza del frío los poros cutáneos se contraen y la red vascular superficial drena a la red vascular profunda, lo que mejora la regeneración celular, aumenta la prevención reactiva y mejora la regulación de la temperatura corporal. Debido a estos factores, las posibilidades de contraer un resfriado disminuyen. Cuando
alcanzamos la madurez, la calcificación de los cartílagos
costales limita la movilidad de la caja torácica y aumenta la fibrosis
pulmonar dilatando los alvéolos pulmonares. Esto causa en las personas
mayores enfisema pulmonar y disminución de la función pulmonar,
lo cual obstaculiza la respiración, daña los capilares pulmonares,
origina resistencias en las arterias pulmonares y puede causar cardiopatías.
El Taijiquan no sólo hace aumentar la capacidad pulmonar, sino que debido a la utilización de una respiración profunda, mejora el intercambio de oxígeno en los alvéolos. Una persona normal tiene un promedio de 12 a 18 respiraciones por minuto, mientras que el de un practicante habitual es de 10 a 12. El oxígeno de cada inspiración no pasa totalmente a los alvéolos para ser intercambiado, hay 120 o 150 ml que se quedan en las vías respiratorias. La respiración alveolar es igual al volumen de cada inspiración o espiración en relajación menos el aire que se queda en las vías multiplicado por la frecuencia respiratoria. Así, aunque la frecuencia respiratoria sea mucho mayor, la respiración alveolar es notablemente menor en una respiración superficial que en una profunda. En cada movimiento respiratorio llega a intercambiarse aproximadamente 1/7 del CO2 de los alvéolos. En una respiración profunda la fracción de intercambio aumenta. Respirando menos veces se permite que los músculos puedan relajarse lo suficiente, se fatiguen menos y ayuden a mantener la función respiratoria más tiempo. Por eso a las personas mayores, después de las prácticas, no se les nota una respiración forzada. El
Taijiquan se compone de movimientos suaves y flexibles que relajan todo
el cuerpo, dilatan los capilares pulmonares, aumentan el riego sanguíneo
y permiten una circulación fluida. También aumentan la temperatura
puntualmente, lo que provoca un desplazamiento de la curva de disociación
de la hemoglobina hacia la derecha en los tejidos: la sangre libera más
oxígeno de lo normal intercambiando más CO2, lo que permite
una mayor regeneración celular por todo el cuerpo. Por todo ello,
aumentan las defensas, se mejora la actividad cardiovascular y aumenta
el riego sanguíneo de los linfocitos abdominales. Asimismo, se
produce un mayor intercambio en los alvéolos y en la sangre, lo
que mejora a su vez la elasticidad pulmonar y facilita una mayor absorción
de secreciones infecciosas. De ahí los efectos medicinales del
Taijiquan para la neumonía, tuberculosis, pleuritis o pleuresía.
Como la respiración es controlable, podemos controlar la profundidad
de cada respiración. Según estudios realizados, se pueden
relajar los nervios, suavizar los bronquios y relajarlos, relajando a
su vez los bronquiolos. Esto disminuye las posibilidades de padecer asma
bronquial y también previene el edema pulmonar. Cuando se inicia la práctica del Taijiquan uno no debe forzar la respiración abdominal, sino que tiene que respirar de la forma más natural posible. Nunca se debe contener la respiración, porque eso altera la actividad sanguínea. Normalmente la presión de nuestro tórax es más baja que la presión de oxígeno, lo que favorece la circulación venosa hacia el corazón. Sin embargo, cuando se contiene la respiración, la presión en el tórax aumenta, por lo que la circulación venosa no es suficientemente fluida. Esto provoca una disminución del riego sanguíneo y cerebral que, al no alcanzar el nivel necesario, puede llegar a producir mareos. Por eso el practicante sólo debe armonizar la respiración abdominal con los movimientos una vez que domine todos los pasos del Taijiquan.
Liang
Puwan es acupuntor y terapeuta de medicina tradicional china, y profesor
de Taijiquan de los estilos Chen y Yang que aprendió con Lei Muni. Traducción
del chino de Shen Li. Revisión de Matías Ruíz Begué. |