Tai Chi Chuan: "La suavidad de las Artes Marciales"
El autor trabaja una paradoja de estos tiempos: “Mucha gente recurre a técnicas guerreras para relajarse”. Una de las primeras escuelas tradicionales de artes marciales chinas en Argentina es de Tai Chi Chuan, años después se la empieza a promocionar como un método terapéutico.

Hace 340 años aproximadamente, en China, se produjo una gran invasión de Manchuria [1] que terminó con el derrocamiento de la dinastía Ming y la instauración de la Qing, que favorecía los intereses de los manchúes. Acompáñeme por un momento lector, a esas tierras, a esos tiempos. Las luchas eran sanguinarias: espadas, lanzas, sables, brazos y piernas vociferaban furiosas el desgarramiento de cuerpos utilizando técnicas desarrolladas para matar al primer golpe. En esta batalla, luchó un general chino llamado Chen Wang Ting. Diestro maestro de artes marciales, desarrolló su propio estilo de combate: el Tai Chi Chuan. Hago un alto en la historia, porque sé que muchos de los que lean este artículo, no estarán familiarizados con algunos términos, por lo que antes de seguir voy a explicar muy brevemente lo que significa este último. Tai Chi: literalmente, “principio supremo”, es el símbolo que representa la interacción entre los opuestos -Yin y Yang-, que permanentemente buscan equilibrio: adentro-afuera, interno-externo, cielo-tierra, etc. Si el equilibrio se pierde, la naturaleza hará algo para restablecerlo y si el desequilibrio es significativo, ocurrirá un desastre. Se lo suele representar como un círculo dividido en blanco y negro, pero en lo blanco hay algo negro y en lo negro, algo blanco. Chuan, quiere decir boxeo; entonces el Tai Chi Chuan, viene a ser el boxeo del “principio supremo”. La historia está llena de anécdotas de estos grandes boxeadores: Yang "Luchan" -el invencible-, Li Kin Lam -el mago de la espada que, se supone, mató a más de 200 samurais- entre otros notables. Se dice que Yang Luchan pasó a ser entrenador de la nobleza durante la dinastía Qing [2] , a pesar de que no era noble ni de familia militar.

Su mayor difusión como método para preservar la salud, dentro de la tradición médica china, la alcanza fundamentalmente después que el gobierno de Mao prohibiera la práctica de artes marciales. En Occidente, aparece como una terapia alternativa, como una filosofía de vida y como un arte marcial, muchas veces mezclados todos en diferentes proporciones. Sin embargo, una de las primeras escuelas tradicionales de artes marciales chinas en Argentina es de Tai Chi Chuan y recién años después se la empieza a promocionar como un método terapéutico que para algunos se emparenta al yoga.

En estos días alguien me preguntó si no era llamativo como signo de estos tiempos, que mucha gente necesita recurrir a técnicas guerreras para relajarse. Sí, es llamativo, fue esta pregunta la que me llamó a escribir.

"Únicamente los peces muertos nadan con la corriente." Refrán chino, anónimo.

En los últimos años, “la producción simbólica se multiplicó geométricamente, lo que los sociólogos muchas veces no entienden, es que por efecto del significante también se multiplica lo Real”[3], que perturba al sujeto. Como ejemplo en la clínica, los analistas comentan que se ha vuelto moneda corriente de los pacientes el comentario de “no sabe lo cansado que estoy”, en cualquier época del año.

Enseguida me acordé que mucha de la gente que quiere empezar a practicar Tai Chi Chuan -yo enseño esta disciplina- me dicen que buscan algo que los “haga volver a cero”, que “les baje las revoluciones” y que, en fin… “puedan no pensar tanto.”

Este verano, una empresa me contrató para enseñar Tai Chi a los socios del parador que tienen en una playa. Nos explicaban: “La idea es que sea todo muy tranquilo, relajante. Hay masajes, música suave, baño sauna, un espejo de agua… tienen que transmitir paz”. Yo pensé: ¿quieren poner Tai Chi para contrastar? Porque las patadas son bien evidentes.

Para que se entienda: en el ambiente se sabe que se trata de un arte marcial y aunque a veces se lo presente al público como otra cosa, en los ejercicios hay patadas, piñas y “movimientos de animales”, los mismos que tanto se asocian al kung fu.

Este es el comentario de una alumna: “Yo cuando llegué acá, me despertaba a las ocho todos los días; el reloj biológico seguía ¿viste? Y ahora duermo siesta y tengo que pedir que a tal hora me despierten porque capaz que duermo una hora seguida como si fuera de noche”.

El “reloj biológico sigue”, se queja… Por otro lado o en esa línea, están los que pedían volver a cero (¿grados?), “no pensar tanto”… Para el imaginario de la empleada del banco: paz, lo más relajante posible… ¿algo mortífero se dibuja?

Busquemos ayuda en la sabiduría de los antiguos maestros: encontré unos refranes que podrían iluminarnos. Se los dejo y no agrego más, para que cada uno medite por su cuenta.

Trascendiendo la Naturaleza

Vacía tu Ego completamente;

Abraza la paz perfecta.

El Mundo se mueve y gira;

Obsérvale regresar a la quietud.

Todas las cosas que florecen

Regresarán a su origen.

Este regreso es pacífico;

Es el camino de la Naturaleza,

Eternamente decayendo y renovándose.

Comprender esto trae la iluminación,

Ignorar esto lleva a la miseria.

Del Tao Te King, Lao Tse.


 

[1] A mediados del 1600, Manchuria ataca Pekín (Beijing), sede del gobierno, aprovechando la fuerte inestabilidad política.

[2] Última dinastía de emperadores (1664-1911).

[3] Comentario de Sergio Rodríguez.